5.3. Aclimatación

Todavía intercambian impresiones durante unos minutos más y al final deciden darle un valor alto.

—¿Le ponemos un ocho?

—Venga, va.

—Parámetro modificado —acepta Noir—. Esto pinta estupendo. Cada vez estoy más emocionado con esto de formar parte de vuestra tripulación. Y tranquilos, que ya solo quedan un par de parámetros por modificar. Esto nos llevará solo cinco minutitos. ¿Estáis listos?

El cambio de tono es evidente y Adam siente un escalofrío. Jaf y ella vuelven a compartir una mirada; la de Adam parece gritar «socorro» en veinte idiomas distintos.

—Ya verás que no es para tanto —el verde le pone una mano reconfortante en el hombro y Adam trata de relajarse y dejarse acunar por las sensaciones agradables que le transmite el gesto.

—Espero que tengas razón.

—Os aseguro que soy una IA muy sensante —interviene Noir, que no es ajeno a la conversación.

Y Adam deja escapar un suspiro, deseando no haberse equivocado con su decisión.

***

Noir no mentía cuando decía que era sensate. Pero olvidó añadir que también era caótique y tenía cierta incontinencia verbal. A Adam la pone de los nervios, porque cuando imaginó tener una inteligencia artificial que gobernara la nave, en su mente la idea tenía más que ver con el orden y la organización, no con descubrir una presencia fantasmagórica en la cocina cuando se levantaba medio dormida a por un café, o descubría que alguien respondía las dudas que lanzaba al aire y que no esperaban una respuesta concreta. Pero de algún modo se ha acostumbrado a su presencia y ahora no sabría estar sin ese ente que siempre aparece cuando menos te lo esperas y te habla de los temas más dispares.

Han pasado diez días desde que la Bala de Plata pasó a ser de Jaf y ella. Siguen en los astilleros de Fosteria, pendientes de arreglar algo de papeleo y de que la asociación de transportistas les incluya en la base de datos para poder conseguir un trabajo. Los días de descanso les están viniendo bien para aclimatarse al nuevo estilo de vida, y también a la presencia de le nueve compañere. La adaptación de Noir está siendo meteórica y ya casi no lo sienten como una presencia extraña. Es como si siempre hubiese formado parte de sus vidas.

Adam regresa de hacer unas compras en el centro comercial de los astilleros, y se encuentra a Jaf y a Noir en la cocina. El primero se ha preparado una infusión de algas berei y le segunde está virtualmente sentade en uno de los taburetes, con las piernas cruzadas, en actitud despreocupada.

—¿Eso significa que no tienes deseos físicos? —le está preguntando Jaf a la IA, en ese preciso instante.

Adam arquea las cejas, pero no dice nada. Los otros dos apenas le prestan atención mientras ella deja las cosas que ha comprado en la encimera y empieza a colocarlas en la despensa.

—Exacto —Noir chasquea los dedos y el sonido casi parece real—. No siento hambre, ni sueño, ni calor. Sé lo que es sentirlo, porque lo he hecho en mi vida humana, y eso me ayuda a tomar decisiones relacionadas con vosotros. Por ejemplo, sé que tengo que priorizar el hecho de que no paséis hambre, que descanséis el tiempo suficiente y que la temperatura sea la adecuada para vosotros. Pero a mí eso no me afecta.

—Es fascinante. ¿No te parece, Adam?

—Sí, la verdad es que sí. Aunque es un poco triste que ya no puedas disfrutar de, yo que sé, el sabor de tu plato favorito.

—Existen programas para ello.

—¿De verdad? —pregunta Jaf, muy sorprendido.

—Oh, sí. De verdad. Existen programas para casi todo —Noir hace un gesto exagerado de abrir las mano y sacudirlas ligeramente—. Aunque no vienen de serie porque no son necesarios. Pero si me dais permiso, puedo buscarlos, descargarlos e instalarlos.

—¡Claro que te damos permiso, si eso te hace feliz! —le asegura el verde.

Pero Adam pone los ojos en blanco y corta la conversación:

—A ver, nada de programas que no sean oficiales, nada de pagar dinero por programas que no sean necesarios y nada de programas que luego nos llenen la nave de publicidad. No quiero tener que tragarme un anuncio de cinco minutos para hacerme un café, ¿entendido? Y tampoco quiero tener que llamar a ingeniería porque la IA se nos ha vuelto más majara de lo que ya está, o porque una de esas cosas nos ha metido código dañino en los sistemas de la nave.

—Palabra de que eso no va a ocurrir —asegura Noir.

—Más te vale —Adam lo amenaza con un dedo.

—No seas así, Adam —Jaf la pincha con suavidad—. ¿Sabes qué hemos estado haciendo mientras estabas fuera?

—No sé si quiero saberlo.

El verde se ríe.

—Que te digo que no seas así. ¡Hemos estado hablando de historia!

La palabra historia hace que la mecánica muestre un interés repentino.

—¿Y eso?

—Le he contado a Noir que nos gustaba mucho el tema y como elle no tenía apenas conocimientos, se ha descargado mi biblioteca y la ha estado leyendo. Leer un libro de esos le lleva apenas unos milisegundos, así que después hemos estado comentado algunos apartados, sobre todo de los libros de Oggy.

—Noir, no dejes que Jaf te arrastre al hoyo si no te apetece, que puede ser muy convincente. Lo sé por propia experiencia.

—Tranquila, Adam. En realidad me ha parecido muy interesante. Al principio quería saber qué era lo que os fascinaba tanto sobre la historia, porque no me quedaba demasiado claro. Pero a medida que adquiría conocimiento y charlaba con Jaf, ha empezado a llamarme más y más la atención. Sigo teniendo muchas lagunas de conocimiento, así que si me dais permiso, puedo conectarme a la Red y hacer un barrido para buscar los libros más destacados. Incluso os los puedo pasar para que los leáis también.

—Puedes hacer lo que quieres, Noir. Siempre que cumplas lo que te he dicho antes: nada de archivos dañinos, ni de gastar dinero. Y tampoco nada de descuidar tus tareas. Además hay otra cosa que… —Adam se rasca los cabellos que le nacen en la nuca, como si no supiera cómo expresar la idea que le ronda por la cabeza—. A ver, cuando quieres conocer la historia no se trata solo de leer libros. Hay que ser crítico con lo que se lee. Nadie sabe lo que pasó exactamente durante la Época de la Migración, porque la mayoría de los archivos se perdieron y todavía sigue habiendo mucha discusión sobre si los que se han encontrado últimamente son verdaderos. Así que hay mucha especulación. Busca las fuentes que te parezcan más objetivas. Y si no sabes distinguirlas, pregunta. ¿Entendido? —Y luego Adam se vuelve hacia Jaf—: Y tú, Señor Cactus, contrólate, o nos convertirás a todos en una secta.

Jaf se ríe por lo bajo, aunque en el fondo está hecho una bola de emoción.

—Caramba. Esto es… —empieza a decir Noir—. Tengo que aprender más sobre el tema. Creo que me pondré ahora mismo. ¿Os importa?

Adam pone los ojos en blanco.

»Opción 1:

—Ya lo harás luego. Ahora tenemos que hablar de algo importante.

»Opción 2:

—Haz lo que quieras. Mientras, Jaf y yo tenemos que hablar de algo importante.

¡No olvides votar tu opción!

Published by Anna Roldós

Editora y escritora de fantasía y ciencia ficción.

2 thoughts on “5.3. Aclimatación

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